jueves, 23 de mayo de 2013


La moda de Castilla y León en auge


Pablo Merino, Esther Noriega, María Lafuente, José María Gangoso y Alberto Martínez posan en el vestíbulo del hotel Novotel El Palero, de Valladolid donde tuvo lugar el encuentro

El Norte de Castilla habla con 5 empresarios que analizan la actividad entorno al mundo de la moda; y llegan a unas conclusiones que podrás ver a continuación.

Con más de 160.000 empresas en la comunidad autónoma, la mayor parte de los sectores industriales y de servicios tienen representación en Castilla y León. Algunos han mostrado en los últimos años  mejoría a pesar de las circunstancias económicas, como el sector de la moda, donde existen diseñadores dispuestos a que su marca y su forma de crear sea reconocida más allá de los límites de la comunidad. Y competir en estas circunstancias exige, entre otras cosas, atención a las necesidades del cliente. No se trata de que es el cliente quien manda, si no más bien, de mantener el foco de atención de la compañía sobre las necesidades de los consumidores potenciales. Descubrir así sus gustos, curiosidades e incluso formas de pago. De todo ello saben bien las firmas de moda que subsisten en Castilla y León y que ven ahora, en las ventas en el exterior el camino adecuado para el progreso de sus proyectos.

Creativos y comerciales:
Son  personas que tienen claro que su producto innovador, creativo y moderno, tiene también que venderse. De otra forma, el negocio no funciona. Así que sus aventuras se basan sobre todo en el concepto de creatividad.

Público objetivo
Hoy la venta es más complicada. La gente lo mira más y regatea más, admite Lafuente, quien dice qué es lo que diferencia a las empresas de la moda del resto de las que trabajan en el comercio textil. La situación no es buena, pero sigue existiendo un público que desea productos de calidad y de diseño. Ser distintos y tener algo único, que te diferencie. Una pieza que puedas tener en tu armario de por vida, o hasta que te aburras de ella.

El valor del trabajo
Esther Noriega considera que se ha dejado de valorar el trabajo que lleva un producto. «Y al cliente hay que enseñarlo a valorar el trabajo que exige cada prenda. Y hay que distinguir entre el esfuerzo para preparar una colección de ropa en gran escala del que exige la elaboración de una pequeña cantidad»


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